el emperador de los helados

 

 

 

el emperador de los helados

 

Llama al que lía esos grandes puros,
el más musculoso, y dile que bata
en tarros de cocina libidinosas cuajadas.
Deja que las mozas holgazaneen con semejante atuendo
como de costumbre, y permite que los chicos
traigan flores envueltas en periódicos del mes pasado.
Que el ser ponga fin al parecer.
El único emperador es el emperador de los helados.

Saca de la cómoda de abeto
desprovista de esos tres pomos de cristal, aquella sábana
en la que ella bordó palomas colípavas una vez
y extiéndela hasta cubrir su cara.
Si sus callosos pies sobresalen, vienen
a mostrar cuán fría y muda está.
Deja que la lámpara fije su haz.
El único emperador es el emperador de los helados.

 

 

Stevens, Wallace; John N. Serio. Selected Poems of Wallace Stevens (English Edition)

 

 

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