primer amor

 

 

 

 

primer amor 

 

 

De ojos azules, pelo rubio,
a la hora del almuerzo
traía pececitos de galleta que comíamos
con la mirada atenta y el corazón oculto
a una distancia de dos mundos.

Estos encuentros de las almas
deben ser normales a la vista
de los cuidadores mientras revoloteábamos
como mariposas que se detienen
olvidando de repente –al sonar el timbre–
la momentánea separación de un amor
que no invadía y solo necesitaba reconocerse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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